La riviera de Airbag (Diario de un músico pluriempleado con 20 años de carretera), por Adolfo Díaz

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Hace veinte años desde Estepona surgió un grupo de pop-rock que hacían canciones muy molonas con rollo Clash, Ramones y Jam, pero con mucha guasa pop. Eran tres. Adolfo, Pepillo y José Andrés. Les gustaba el cine de serie B, las pelis -malas- de zombies o de karatecas, el rollo surfero y eran capaces de quitarte un muermo en tres minutos de escenario. El locutor musical con más corazón -con permiso de Julio Ruiz- que ha dado la radio independiente española, (San) Juan de Pablos los hizo suyos desde su mítica Flor de pasión y desde entonces, Airbag se convirtieron en toda una referencia nacional. Han cumplido 20 años siendo fieles a su estilo y celebraron hace poco el concierto de presentación de su último disco Cementerio Indie en la mítica sala La Riviera de Madrid. Y lo petaron. Por eso le hemos pedido a Adolfo Díaz, el cantante y guitarra de la banda, profesor de inglés para chavales a los que se les atasca el Picadilly y copropietario de una sala de ensayos, que nos cuente eso de torear en grandes plazas. En este diario sale de todo: cómo vivir de la música en la Costa del Sol, los Axolotes Mexicanos, lo grandes que son Los Nikis y los Beach Boys, cómo hacer un Marie Kondo con una furgoneta chica para que quepa todo y qué triste sería la vida sin ángeles como Juan de Pablos. Es nuestra manera de homenajear a un grupo fantástico que gusta a punkies, poperos, frikis, mods y surferos acelerados. H.M.

 

LA RIVIERA DE AIRBAG

(DIARIO DE UN MÚSICO PLURIEMPLEADO CON 20 AÑOS DE CARRETERA)

POR ADOLFO DÍAZ

 

Me llamo Adolfo Díaz, soy el cantante y guitarrista del grupo malagueño Airbag.

Algunos nos conocerán, otros solo de oídas y a muchos ni les sonará el nombre.

Somos un grupo independiente que lleva más de 20 años tocando por todos lados y sacando discos. Tres amigos de Estepona que empezamos a tocar y fantasear con la música desde muy pequeños. Podemos decir que hemos alcanzado nuestro sueño de tocar en un grupo de (cierto) éxito. Primero tocábamos en el patio de casa de mis padres o en el campo de los abuelos de Jose y Pepe, luego en bares, luego en salas pequeñas, más tarde en salas de medio aforo y, casi sin darnos cuenta, tocamos en festivales de verano y vamos a presentar nuestro nuevo disco en La Riviera, una de las salas más grandes de Madrid con capacidad para unas 1500 personas. El nuestro ha sido un ascenso progresivo, lento pero constante: siete discos, un DVD en directo, varios singles, recopilatorios, cientos de conciertos por toda la geografía nacional y algo fuera de España, ¡hasta escribí un libro! …

El grupo hace tiempo que forma parte de nuestra forma vida. Siempre me ha llamado la atención todo el trabajo que hay detrás de una hora y poco de actuación, por eso quiero contar aquí lo que es para nosotros el antes y el después de un concierto. También me apetece dejarlo por escrito, porque probablemente dentro de poco los recuerdos de este concierto se mezclaran con los de otros y acabarán desapareciendo.

 

Jueves 9 de mayo de 2019, 20:00 hs

El concierto de mañana para nosotros empieza ahora, justo 24 horas antes de que la Riviera abra sus puertas. Es un concierto importante, la presentación oficial de nuestro séptimo disco de estudio, “Cementerio Indie” (Sonido Muchacho 2019), y hay que preparar todo a tiempo para evitar cualquier contratiempo de esos que suelen surgir en este mundo de viajes, montajes, desmontajes y locura.

Por eso quedamos en nuestro local de ensayo de Castle Rock, en el polígono del Viso, para cargar la furgo y dejarla lista hoy mismo. Mañana a las 8:00 a.m. tenemos que estar ya en carretera y, si nos ponemos a cargar el mismo día, tendríamos que quedar mañana a las 6:30 a.m., con lo cual tendríamos que despertarnos sobre las 5:30 a.m., con lo cual tendríamos que acostarnos muy temprano (cosa que no va a pasar) y, en fin, que es mejor hacerlo todo con tiempo.

 

Voy para el local recién salido de mi semana de colegio. Doy clases de inglés de lunes a jueves en dos coles por las tardes, en horario extraescolar. Tengo tres trabajos. Los locales de ensayo Castle Rock que gestiono junto a Jose (batería de Airbag) y otro socio más, las clases de inglés y el grupo de música. Tener tres trabajos es un estrés, pero al menos me gustan los tres y más estresante es intentar vivir bien solo de la música, creedme. Sobre todo de la música que nos gusta hacer.

Llego al local y están ya cargando Jose, Pepe y el nuevo roadie, también amigo, Sixto, que toca en The Loud Residents y La Trinidad. Es un chaval de 22 años bastante crack y le hemos fichado para que nos ayude en la gira. Necesitamos a alguien que venga de roadie, backliner, conductor y que ayude en general, nosotros no damos abasto. Cada vez viene más gente en la “Crew” porque cada vez los conciertos son más grandes. Esta vez vamos nosotros tres, un técnico de sonido, un técnico de monitores, un técnico de visuales, 2 roadies/backliners,  y el manager.  Nunca llevamos tanta gente, pero para este concierto es totalmente necesario. Dejamos la furgoneta ya cargada en un parking seguro cerca de mi casa, nos vamos a hacer la maleta y a dormir.

 

Viernes 10 de mayo, 6:30 a.m. Si, suena el despertador a esta mierda de hora nada rock.

Me he despertado varias veces esta madrugada, el insomnio es bastante común en las noches previas a lo que se supone que va a ser un gran concierto. Llevo esperando días como este toda la vida y, a estas alturas, ya solo pido que no pase nada raro: que nadie se ponga enfermo, que no tenga la voz cascada por el resfriado o que no pase nada inusual que eche a perder muchos meses de trabajo y preparación. Este invierno he estado algo jodido de salud y se me ha quedado algo de miedo e incertidumbre en el cuerpo.  Por lo demás, estamos preparados, ensayados y con muchas ganas, con gente a nuestro alrededor que controlan todos los factores externos que me ponen tan nervioso, así que estoy tranquilo.

Me ducho, termino de hacer la mochila (para un solo día no llevo ni maleta) y me bajo a “La Canasta”. He quedado allí con Sixto y su hermano Álvaro, que es aún más joven que él, pero que hace cosas muy interesantes de animación de diseños y le hemos encargado las visuales del concierto. Ya que ya no somos jóvenes, al menos nos rodeamos de ellos.

Cogemos la furgoneta y recogemos a Pepe en su casa. Luego a Jose, que duerme hoy con familia en Villanueva del Trabuco y finalmente a Bejeta, el técnico de monitores,  en Granada.

Viaje standard de unas 5 horas y algo hasta Madrid con una sola parada técnica.

Llegamos a la sala sobre las 13:30 p.m. dejamos la furgo ya allí. Viene Victor de I wanna, nuestro manager, y nos vamos a comer en uno de esos sitios que solo él controla. Restaurante castizo de menú del día donde se come genial a buen precio. Yo como callos a la madrileña y alcachofas con jamón. La consigna en gira es: siempre comer bien, no escatimar en esto. Es vital, no comer guay durante las giras puede acabar con un grupo y enfadar mucho a Víctor.

A las 16:00 hs es la hora de llegada a sala, es antes y ya estamos allí. El tiempo vuela, pero nosotros más. Empieza el montaje de equipo mientras nosotros descansamos en uno de los 4 camerinos que tiene la sala. Hay un camerino para nosotros, otro para Axolotes Mexicanos -grupo invitado hoy-, otro para el catering general y otro para producción. Ya, así da gusto, pero si supierais lo que cuesta alquilar una sala os parecerían muy pocos.

En nuestro camerino estuvo hace relativamente poco Liam Gallager, por ejemplo. La Riviera es una sala por donde pasan gente ya realmente grande. De hecho, aún me pregunto qué hacemos nosotros aquí. Pero aquí estamos.

Despierto a Pepe para que se cuelgue el bajo y pruebe. La prueba va guay con Carlos Hernández en el sonido de P.A. (sonido externo) y Bejeta en los monitores (sonido de escenario), los dos han producido discos nuestros y nos conocen muy bien. Carlos nos sonorizó aquí hace ya 19 años, cuando tocamos de teloneros de Los Planetas, ¡19 años! Probamos varias canciones, entre ellas una sorpresa que se nos ocurrió hacer al saber que venía Joaquín Niki. Los Nikis son un grupo de cabecera para nosotros, los conocimos antes que a los Ramones cuando, desde Estepona siendo chavales a finales de los 80´s, oíamos sobre todo las canciones que salían por la radio. Los Nikis llegaron a ser número 1 de los 40 principales y sonaban mucho en los bares de la época, sobre todo con su último disco “La Hormigonera Asesina”. Al cabo de mucho tiempo Joaquín vino a vernos una vez a un concierto en Madrid, sería sobre 2002 o así, y ahí empezó una amistad que dura hasta hoy. Los Nikis se volvieron a juntar en 2011 tocando por sorpresa como grupo invitado en un concierto nuestro en la sala Heineken Arena de Madrid, grabamos un DVD de ese día para enseñar a nuestros hijos y nietos. Desde entonces estamos aún más conectados, Joaquín nos ha producido alguna canción, ha masterizado algunos discos, nos ha ayudado en algunas letras y nos ha hecho cientos de fotos de guerra en conciertos.

 

18:30 hs termina nuestra prueba y llegan los Axolotes Mexicanos.  Nos saludamos, son gente muy divertida, muy jóvenes y con algo especial. Nos caen bien, son seguidores de Airbag desde siempre y su último disco nos gusta mucho, así que los llamamos para que fueran el grupo invitado de hoy y aceptaron encantados. Van a tocar con parte de nuestro backline, así que le explico un poco a Mario, uno de los guitarristas (también en Carolina Durante) cómo es mi amplificador Orange Dual Terror, por si necesita alguna indicación. Empiezan su prueba de sonido. En eso llega Juan de Pablos, que llega con una mochila y una bolsa llena de discos que ha recogido en Radio 3 hace un rato. Juan de Pablos es un icono de la radio nacional, sin duda es la persona que más nos ha influido musicalmente. Más que ningún grupo o tendencia musical en concreto. Hemos sido fans incondicionales de su programa de Radio 3 “Flor de Pasión”, nos descubrió él a nivel nacional, hemos tocado en decenas de sus fiestas y hemos ido con él a muchos sitios. Se acaba de jubilar y ha venido desde Valencia. Hoy lleva una especie de anorak, con el calor que hace, y una gorra de playa. Viene sudando como si hubiera venido andando desde Valencia.

Los demás Airbag, Joaquín Niki y Nacho B Sola, el fotógrafo que hemos contratado para hoy, deciden irse a tomar unas cañas madrileñas: las mejor tiradas del mundo para mi gusto. Yo decido quedarme en la sala.

19:15 hs Me quedo ayudando a organizar algo el puesto de merchandising y concretando con Carlos Hernández el tema de la “intro” que vamos a usar para empezar el concierto. Solemos poner “Wouldn´t it be nice” de los Beach Boys, una de las mejores canciones del mundo. Luego nos vamos al camerino. Estamos Carlos, Laura (la mujer de Carlos), Sixto, Juan de Pablos y yo. Hablamos de música, sobre todo Juan, como siempre. Es un lujo tener a este hombre cerca para oírle, preguntarle dudas musicales  o que cuente anécdotas. Le hablo del nuevo disco de versiones de los Lemonheads y le acabo tocando con la guitarra acústica “Can´t forget” de Yo La Tengo.

Estoy muy tranquilo y disfruto mucho todo. En otros tiempos estaría ya solo en algún rincón intentando vomitar de los nervios, pero ya hace tiempo que lo llevo mucho mejor. Puedo comer, charlar y comportarme como un ser humano normal. Me salgo al escenario, luego me bajo a la pista de sala vacía y me doy un paseo por allí. Me gusta darme una vuelta por la sala antes de que abran puertas y verlo todo tan tranquilo… es como la calma antes de la tormenta. Ponen ya la música de ambiente que hemos seleccionado y me voy de nuevo al backstage a beber una cerveza fresca y hablar con la gente de producción, de Axolotes y otros más que aparecen por allí.

20:45 hs Empiezan Axolotes y ya hay bastante gente en la sala. Mola que no hayan empezado con la sala vacía, algo por lo que hemos pasado todos y es un rollo. Se va llenando más y hacen un concierto super divertido. Olaya es una front-woman única, habla mucho entre canción y canción (cosa de lo que yo soy incapaz), lo hace muy espontáneamente y es de lo más punk. Estoy tan tranquilo que me salgo fuera a la sala a ver un poco el concierto desde el público, no paro de saludar a gente y de ver amigos. Mola mucho el concierto de Axolotes, el mejor que les he visto, el público se va animando y terminan con la sala ya on fire.

21:15 hs Nos toca a nosotros. Aquí los nervios si aparecen un poco más ya, pero sigo más tranquilo de la cuenta, muy seguro de que todo va a ir bien. Me pongo un Dyc de ocho años con cola ya y me bebo medio antes de salir. Es el único ritual que tenemos, aparte de quedarnos solos los tres un momento en el camerino calentando. Beber un poco antes de salir nos tranquiliza y nos viene bien. Luego, durante el concierto, sigo con el Dyc porque para mí tocar es como ir a una fiesta, y no beber en una fiesta es de mala educación. Aunque tampoco te puedes pasar porque la puedes cagar si no das una. La gente espera y se oye el bullicio desde el backstage. No se han agotado las entradas pero hay mucha gente ahí fuera…

21:45 hs Se apagan las luces y empiezan a sonar los Beach Boys a tope por la P.A., salimos al escenario y la sensación de ver esa sala tan grande con tanta gente nos da el subidón final que necesitamos. Jose dispara el arpegiador en el inicio de “Eleven & Mike” y empieza todo. Desde la primera estrofa la gente canta las canciones como si fuera un karaoke y el disfrute es total. Es alucinante vivir un concierto así, pasan mil cosas cuando la gente está así de entusiasmada, te quieres quedar ahí para siempre viendo las caras de unos y otros, oyendo como cantan, sonríen y bailan a lo loco hasta perder los zapatos -literal-, se crea un clima especial. Hay días que es como si la energía del público y la del grupo se retroalimentaran y todo fluye: tocamos mejor, cantamos mejor y lo pasamos mejor. Al menos esa es mi sensación.

Nunca tocamos más de una hora y luego algunos bises. No voy a contar el concierto entero porque para eso están las crónicas y los videos pero, al menos para mí, es uno de los mejores que hemos vivido en 20 años. Antes de acabar veo a Juan de Pablos que está viéndonos desde un lateral del escenario. Le damos las gracias por todo por el micrófono y pedimos un aplauso que se torna en ovación cerrada del público. Sale a saludar y a decir unas breves palabras de agradecimiento. Pelos de punta y emoción máxima. Amamos a este hombre y se merece todas las ovaciones del mundo. Encaramos la recta final del concierto con la gente muy a tope.

Llegan los bises. Hace unos días Metallica sorprendían a todos en Madrid versioneando (un poco cutremente, por cierto) a Los Nikis. Suelen hacer un guiño a cada ciudad haciendo una versión de un grupo local. Así que, aprovechando que venían a vernos Joaquín y los demás Nikis, ¿cómo no devolverles el detalle a Metallica? Empezamos a tocar “Enter Sandman” y sale a escena Joaquín Niki con una guitarra de flecha Gibson Flying V y peluca a lo James Hetfield en su época con melena rubia. Acortamos la canción a un minuto y medio, que ya está bien, y luego sale Olaya a cantar “Trailer” con nosotros llevando la fiesta más arriba aún. Terminamos los bises en plan locura con dos canciones más y “La Ola Perfecta”. Invasión de escenario incluida, volteretas, crowd surfing, zapatos perdidos y todo eso… increíblemente, pero creo que es la primera vez que nadie trae un flotador a un concierto nuestro. Suele ser tradición, pero los tiempos parece que están cambiando, hemos sacado una guitarra acústica por primera vez en un concierto y nadie ha traído flotadores.

Nos retiramos a los camerinos y al backstage a celebrar, beber y comer algo ya con muchos amigos entrando a saludarnos. El momento de relax después de un buen concierto es de los momentos más felices que suele tener esto de la música, quizás solo superado por el momento justo en el que estás en el escenario tocando y viendo a la gente. Y eso lo sé ahora, porque yo estuve mucho tiempo sin disfrutar mucho de los conciertos grandes. Pasaba tantos nervios que no me compensaba.

Después dejamos la sala y nos vamos a la fiesta post concierto que han preparado la gente del Trash Can en Malasaña. Antes nos encontramos a todos los Nikis en las inmediaciones de La Riviera, menos Rafa que se acaba de ir. Estamos un rato hablando, comentando el concierto y la sorpresa, que Joaquín no se la había contado ni a ellos. Nos vamos de fiesta al Trash Can sin pasar ni por el hotel aún. Allí no paro de saludar a gente de Madrid, gente de fuera que ha venido al concierto, gente de otros grupos, amigos de siempre, amigos nuevos… en general todos comentan que ha sido un gran concierto y que ha sonado muy bien, que mola vernos en un sitio tan grande… Cada uno comenta sus impresiones. Hay un chico que me comenta que viene desde no sé donde y que el avión llegó con retraso y no ha llegado al concierto.

Me podría tomar alguna copa más pero me retiro sobre las 4:00 hs al hotel porque estoy ya cansado y mañana nos espera el viaje de vuelta a Málaga en la furgoneta. Las vueltas son siempre más duras que las idas.

Sábado 11 a las 12:00 hs Hora internacional de irse de los hoteles, así que bajo a las 11 a desayunar, me ducho y nos vamos. Jose y Sixto se quedan en Madrid de fin de semana, así que nos volvemos los restantes. Viaje standard de 5 horas y pico. Menos mal que hemos descansado y no es el clásico viaje eterno de resaca infernal. Paramos a comer en el Hotel Yuma (el hogar del camionero, o algo así), recomendación de Bejeta, un acierto. Lo soltamos en Granada y seguimos hasta Málaga hablando del concierto, de las anécdotas y risas de la noche anterior y oyendo música.

19:30 hs Llegamos a Málaga, descargamos en el local, devolvemos la furgoneta de alquiler y nos vamos cada uno a su casa. Hemos hecho esto cientos de veces y el fin de semana que viene lo haremos de nuevo para tocar en el festival Red Pier de Castellón, aunque esta vez iremos en Ave y será otra historia.