Música y poder, con Máximo Pradera (Vídeoconferencia del ciclo ¿De qué me suena eso?)

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El pianista y director de orquesta Daniel Barenboim ha manifestado en repetidas ocasiones que mucha gente, a lo largo de la historia, ha demostrado tener miedo al efecto que la música produce en las personas. La música puede exaltar enormemente los ánimos y conducir a los seres humanos a expresiones de solidaridad y entusiasmo que no siempre son del agrado de los gobiernos o las autoridades religiosas. ¿Quién no recuerda la irritación de Nerón en Quo Vadis cuando los cristianos cantan mientras son devorados por los leones? El enorme poder de la música explica por qué ésta ha sido manipulada y censurada de manera tan desvergonzada por las dictaduras, desde los nazis hasta los bolcheviques, pasando por las sectas salafistas o los cardenales del Concilio de Trento. Shostakovich, por ejemplo, estuvo a punto de ser encerrado en un gulag por la sola razón de que a Stalin no le había gustado una ópera suya. La música de Mendelssohn fue considerada degenerada durante el Tercer Reich debido únicamente a que el compositor era de etnia judía. Los salafistas, que constituyen actualmente la secta más fanatizada del Islam, persiguen la música con encarnizamiento por considerarla haram, es decir, prohibida, ya que distrae la mente del creyente de la contemplación de Dios. Máximo Pradera ofrece en esta charla su particular visión de cómo música y poder se han venido enfrentando a lo largo de los siglos y comentará los momentos estelares de esta enconada guerra, con ayuda de un buen número de ejemplos musicales, que van desde la Misa del Papa Marcelo de Palestrina a las Pussy Riots, pasando por la canciones de Chicho Sánchez Ferlosio o la Novena Sinfonía de Shostakovich.