Bloguea que algo queda (Historia de los blogs y alguna que otra reflexión), por Pepi Bauló

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¿Es ya una cosa viejuna y pasada de moda escribir blogs? ¿A dónde van los blogs que se mueren? ¿Eres más de blogger, de tumblr o de wordpress? ¿Quiénes fueron Justin Hall o Jorn Barger, pioneros de todo este movimiento de nombre mutante que es tan antiguo como la propia internet? ¿Cuántos posts seguidos puede un ser humano escribir sin recibir siquiera un like de su propio avatar? A estas preguntas se responden en Bloguea, que algo queda, una Historia de los blogs escrita por una de nuestras blogueras más documentadas y divertidas, la barcelonesa Pepi Bauló. Ojo, no es un tuit. Pero se lee con más agrado que los 140 caracteres de algun@s que yo me sé. Once upon a time…

“La mejor manera de evitar que Internet y la World Wide Web se conviertan en una gran masa de basura es contar historias humanas.” Justin Hall, pionero de los blogs. “Céntrate en las historias menores y no serán pequeñas si lo haces bien.”  Gay Talese, periodista

Yo tenía un blog por esas blogosferas de dios como quien tuvo una granja en África. Recuerdo, oh, nueva batalla perdida del español, que en aquel tiempo todavía se estilaba que esas publicaciones personales en la World Wide Web se llamaran bitácoras. Nosotros, navegantes novatos de internet, también hacíamos el papel de náufragos lanzando miles de mensajes dentro de una botella a las aguas insoldables del código y el hipertexto.

En realidad, tuve varios blogs de temática siempre indeterminada y macedónica. Primero firmaba con pseudónimos rimbombantes. Luego más de andar por casa. Al final sucumbía un ataque de ego surf y me mostré al natural, con mi nombre y apellido. Hasta con mi cara. Y de ahí no he pasado. Tampoco he pasado de un pequeño número de lectores. Tengo la suerte de haber sido siempre “leída” por un grupito de gente (¡hola, grupito!). La familia y los amigos, los cuatro compañeros en el instituto de secundaria y la docena en la Universidad. Ahora me lee más gente, pero no pasa de ser un número discretísimo teniendo en cuenta que, en potencia, podrían leerme miles de personas y desde cualquier punto de planeta. Porque, con internet, lo que ha cambiado es eso: la potencial amplitud de la onda expansiva. Claro que primero hay que lograr que algo haga boom. O bang, o pop… cualquier cosa que no sea bluf.

El tema del presente texto, sin embargo, no es quién me lee sino desde cuando se publican miles de blogs al día. Para hacernos una idea de las dimensiones del asunto que se cuece detrás de ese “miles de blogs”, nos iremos de paseo por los orígenes de un formato tan familiar que me estáis leyendo en el interior de uno de ellos: el blog de la térmica.

 

Un blog, dos blogs, tres blogs…

Desde 2012, año en el que el diccionario de la RAE admitió el neologismo que desbancase a la marinera expresión “bitácora en red”, blog se define oficialmente en castellano como “Sitio web que incluye, a modo de diario personal de su autor o autores, contenidos de su interés, actualizados con frecuencia y a menudo comentados por los lectores”.

Siendo bloguero/ra lo relativo al blog o persona que lo gestiona.

A lo poeta urbano, se diría que es un dietario personal colgado a la intemperie en medio de la calle para lectura de cualquier caminante solitario, entendiendo por calle ese nolugar que llamamos internet y por caminante cualquier seguidor o lector ocasional. Lo de solitario es más discutible porque no se dan muchos casos de lectura de blog en grupo, pero, en principio, su publicación se destina a una comunidad.

Como sucede en los diarios tradicionales, consiste en una sucesión de textos actualizada con cierta periódica frecuencia, a base de artículos de extensión indeterminada que se denominan post o entradas. A diferencia del modelo clásico, los textos se ordenan cronológicamente en sentido inverso, es decir, desde la fecha más cercana a sus inicios.

Esa exposición al dominio público emparentaría al blog con los clásicos pasquines, literatura de cordel o pregones, sobre todo cuando el blog persigue el análisis crítico y hasta satírico de la actualidad. Pero temo agotar la paciencia del lector con una invocación tan remota de las costumbres si, para decirlo de una forma más directa y simplificada, los blogs son la herencia de los tablones de anuncios digitales, los Bulletin Board System.

La primera manifestación basada en ese sistema de intercambio de noticias online se ha documentado en 1982, cuando al cerebrito informático de Tom Jennings se le ocurrió conectar su boletín electrónico con el de un amigo y de esa ocurrencia experimental surgió la simpática red de computadoras Fido Net. Simpática por lo de Fido, nombre habitual de mascota que encajaba en el asunto este del rastreo de información. Habrá quien encuentre también muy simpático, o por lo menos chocante, el perfil de Jennings, anarco-activista homosexual de San Francisco con el cráneo tan lleno de tatuajes como de innovadores proyectos tecnológicos.

Eran los tiempos del pre- World Wide Web, en que también se iniciaron los primeros hilos de conversación en red entre grupos de usuarios. Redes embrionarias a finales de los años 70 pero fuertemente desarrolladas en la segunda mitad de los 90, como Usenet, considerada la evolución de las primeras transferencias de archivos en modo UUCP, Unix to Unix Copy Protocol.

La sucesión de siglas y conceptos que podríamos traer a colación es un apabullamiento poco necesario para el fin que perseguimos en este humilde texto. Baste considerar que allí, ordenados por temas, cronología o cualquier otra jerarquía, comenzaron a crecer y multiplicarse, sin que apenas fuésemos conscientes de ello, los mensajes cruzados a través de miles de servidores distribuidos y actualizados mundialmente que los guardaban y transmitían.

 

Los evangelistas de la era blog

Los evangelistas de la era blog o donde se verá qué curiosas y variadas personalidades ostentaban los padres del blogueo.

No sabemos si sucedió en un garaje, pero como mandan los más asentados tópicos del mundo internauta, la citada Usenet, acrónimo de Users Network, fue una creación de Tom Truscott y Jim Ellis, estudiantes de la Universidad de Duke. Tal vez a causa del conocido espíritu competitivo de las universidades yanquis, en 1994, también fue un estudiante de periodismo, esta vez de la Universidad de Swarthmore, Justin Hall, quien se agenciaba el honor de ser considerado el primer bloguero por su Justin’s Link from the underground.

En relación con la figura de Justin, invito al visionado del siguiente documento que no tiene desperdicio ninguno.  Veinte años después, este bloguero pionero reflexiona sobre lo que significó la exposición de su privacidad en internet.

Pudo ser él o cualquiera de sus compañeros del campus. Simplemente fue alguien en algún lugar estrenando una modalidad del narcicismo digital –con el voyerismo digital correspondiente, évidemment– y viajando con ella por las autopistas de la información. Así fueron los comienzos de los blogs considerados personales. Uno de sus atractivos principales era que tenía lugar en un contexto comunicacional cercano a la conversación. El blog no solo exponía un conjunto de informaciones u opiniones, sino que interpelaba tácitamente al lector invitándolo, si así lo deseaba, a efectuar una réplica. La interactividad estaba asegurada y potenciada por la flexibilidad del propio medio. La emisión, la recepción y las reacciones multiplicadoras del mensaje podían ser simultáneas, pero también podían suceder a conveniencia de los interlocutores. Ello sin entrar en que el número de interlocutores en esta transacción de mensajes y archivos podía llegar a abarcar, como decíamos al principio, potencialmente a todos los usuarios de internet.

2 (d.J), o sea, dos años después de Justin, otro norteamericano, el desarrollador de software Dave Winer, lanzó el primer blog de noticias sobre política y tecnología de la historia, Scripting News. Los seguidores ya podían escoger a qué tipo de liana agarrarse para avanzar en la selva de temas, datos, referencias… con el grado de recurrencia deseada.

Centrándonos en las nomenclaturas, es de dominio público que, en ese mismo año, 1997, Jorn Barger se convirtió en el introductor de la palabra weblog para referirse a su propio site, Robot Wisdom, en el que referenciaba cientos de páginas de noticias que a su vez le precedieron como Mosaic’s What’s new. Desarrollada en 1989 por Tim Berners-Lee, especialista informático británico en el laboratorio de física del CERN (Conseil Européen pour la Recherche Nucléaire) en Ginebra, Mosaic se anunció en las páginas del New York Times como una novísima manera de usar el mouse para invocar archivos de texto e imagen con un solo clic y sin tener que saber escribir el código. Saltaba la noticia como salta la liebre, y allí estaban Jorn Barger y otros para sacarle un partido inmenso.

Si los muy interesados en los aspectos más freaks de esta historia indagan algo más sobre Barger descubrirán cosas curiosas: que este genio del hipertexto y la condensación de noticias vive actualmente en Socorro, Nuevo México, sin trabajo fijo conocido, que es una autoridad en James Joyce o que hace tiempo fue acusado de antisemitismo lo que, tal vez, fuese la causa de su progresivo alejamiento de los focos de actualidad. Personalmente me parto con su manera de expresarse. Aquí un decálogo que la revista WIRED publicó a propósito del décimo aniversario de su acuñamiento del término blog. Su tercer consejo es oro y nos hace polvo a todos los que escribimos blogs y no blogs: “Si dedica un poco de tiempo a buscar antes de publicar, probablemente ya pueda encontrar su idea bien articulada en otra parte”.

Su viejo blog se encuentra inaccesible, aunque podemos disfrutar de la lectura de materiales y enlaces en Robot Wisdom Auxiliary y otras publicaciones de Barger que son una auténtica cornucopia de información. En realidad, eso son los blogs pero todos nos alegramos de que no decidieran llamarlos cornucopias.

Diré algo de Barger y creo que más de uno me dará la razón: la vida de este tipo se merece un filme al estilo de The Social Network(2010) sobre la vida de Mark Zuckerberg. El legado de su Robot Sabio contribuyó a crear la blogosfera tal como la conocemos ahora y estableció algunas coordenadas de flujo de información que, si no eran las que hoy tiene Facebook, las auguraban a rabiar.

Tras su característico aspecto, Jorn Barger un habilidoso mago del metadato y el hipertexto que se dedicó reescribir o, mejor dicho, tomar anotaciones “sobre” las webs.(Derechos de autor de la ilustración de First Site Guide)

Volviendo a nuestra historia, la completaremos diciendo que para cuando, en 1999, un tal Peter Merholtz dividió el término weblog en el subtítulo de su página Peterme, dio lugar al palabro que acabó por llevarse el gato al agua: blog. Por si os interesa, Peter es en la actualidad uno de esos estrategas de la experiencia de usuario en red que marca tendencia cada vez que abre la boca para dar una de sus charlas.

 

El irresistible atractivo del DIY

Los años noventa fueron, quién lo niega, una década prodigiosa de lo digital. Prodigi(tal)osa. Sin embargo, fue en el estreno del siglo XXI cuando el fenómeno blog adquirió velocidad de crucero favorecida por la llegada de plataformas de creación, como WordPress o Blogger, que permitían a cualquier persona sin demasiados conocimientos informáticos, de forma simple y gratuita, hacer la botadura de su blog dedicado instruir sobre el cultivo del champiñón, a informar sobre los conciertos de la temporada operística de su ciudad, a dar consejos a las madres primerizas, a hacer campaña a favor de un candidato a la presidencia del país o a denunciar la construcción de hoteles ilegales en la costa.

WordPress, convertida en Fundación y con una espectacular comunidad de desarrolladores y diseñadores, ha avanzado tanto como gestor de contenidos que ha acabado siendo una de las principales herramientas de creación de páginas web comerciales, institucionales y personales.

Blogger fue adquirida a la empresa de sus creadores, Pyra Labs, en 1999 por los linces de Google que advirtieron su tremendo potencial tan solo a los cuatro años de su creación. Igual no lo sabes, espero que lo sepas o que no te moleste saberlo, pero si tienes una cuenta Gmail eres un sujeto Google y si eres un sujeto Gloogle tienes un Blogspot esperándote en un rincón de tu cuenta desde hace casi 20 años. Tú mismo.

Imposible hablar aquí del resto de plataformas para la creación y gestión de blogs: Blogware, Dotclear, Livejournal, Jekyll, Movable Type y Typepad, Textpattern, Wix, Svbtle, Yola, Weebly, Postach.io, Medium, Ghost… Tan imposible como resistirse a ser bloguero a poco que se tenga algo que decir al mundo, en general, o a algún micromundo, en particular.

Con ciertas limitaciones o peajes, el usuario de internet medio vino a tener, en la punta de sus dedos, la capacidad de “publicar” sus opiniones sin depender más que de una computadora doméstica y de una conexión a internet. Toda una explosión del Do it yourself en versión tech. Como sucede con el mundo de las manualidades, caídas en desuso cuando era más sencillo comprar que producir uno mismo lo que necesitaba y recuperadas en tiempos de crisis económica, tal vez los blogs tienen su razón de ser en tiempos de cuestionamiento del pensamiento único y del monopolio de los mass media.

La revolución de los blogs(La Esfera de los Libros, 2006) lo llamaba el experto José Luis Orihuela en su libro sobre el tema hace más de una década. Una década después, se podría levantar un gran obelisco con todos los estudios que se han llevado a cabo sobre la influencia de los blogs en la sociedad y el calibre de esa revolución, con un destacado aumento de los que empiezan a preguntarse por su futuro.

Pero pretendíamos aquí, pretendo aún, versar sobre la historia de los blogs, no sobre su porvenir. Su aparición en el horizonte de la tecnología y la comunicación venía a ser como el cumplimiento de una profecía del padre del cyberpunk, el escritor de ciencia ficción William Gibson, autor de, entre otras, la magnífica novela Neuromante (1984) y de, entre otros, del memorable relato Johnny Mnemonic (1995). Él supo que en mundo sepultado bajo toneladas de información microprocesada, algunos deberían ser diestros en rastrear aquella que nos ha de ser necesaria. Esos bien podrían ser los evangelistas del blog y sus discípulos que son seguidos por legiones de creyentes, perdón, usuarios.

 

Cuando un blog se cierra, cientos se abren

¿Qué cuántos blogs hay en el mundo? Se calcula que cada día pueden abrirse unos 100.000. Y cuidado con los que se cierran porque también contribuyen, en cierta manera, a la fertilidad del sistema. Cabría más bien hablar de abandono de blog o de blog interruptus y no os sorprenda saber que existen buscadores deblogs caput que calibran si tienen valor por el posicionamiento acumulado y hacen con ellos. Pero eso es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión. Lo que importa es que, aunque descontemos un tanto por ciento de merma por razones extraoficiales varias, se calcula la existencia de más de 200 millones de blogs. Una cifra que tampoco es para pasmarse si uno tiene en cuenta que contabilizamos alrededor de mil millones de webs en todo el mundo mundial. Cifra que, además, experimenta oscilaciones debidas al “desembarco” de países enteros en la red, como ha sucedido recientemente con la India.

Desde hace tiempo vengo leyendo el informe anual de la analista Mary Meeker, el resumen más influyente del estado de Internet y las tendencias en el mundo de la comunicación. Recomiendo un garbeo por las hipnóticas trescientas cincuenta diapositivas de la edición 2018, repletas de datos y cifras en su mayoría ascendentes. Aunque, si no fuera por la mencionada incorporación masiva de la India y China a internet en el último año, la tendencia sería de decrecimiento en muchos sentidos.

Los blogs se han convertido en una herramienta valiosa para las empresas y pocas son ya las que no los incluyen en sus sitios web. La razón es muy sencilla: el tipo de contenido de un blog suele ser relevante (o al menos es lo deseable), se actualiza con asiduidad, remite y se enlaza con otros…  todas ellas prácticas premiadas con un buen posicionamiento. Las páginas web con blog aumentan una media de 400% las páginas indexables para los buscadores. Mil sobre hojuelas para cualquier experto en SEO.

Solo por poner un ejemplo y ponerlo refrescante, ved cómo con un simple blog y utilizando bien sus tags o palabras claves, internet puede ser la clave del éxito para cualquier empresa. Este es el case study de Marcus Sheridan, el empresario que utilizando las palabras “fiberglass pool cost” en una serie de post que explicaban su negocio se colocó a la cabeza de las búsquedas en Google, reflotó la marca y logró que el New York Times lo entrevistaba en su sección de emprendedores.

Marcus Sheridan, propietario de River Pools, un rey de las piscinas de fibra de vidrio y un guerrero del marketing.

Los enemigos del comercio y de la mercantilización voraz que invade las redes pueden congraciarse con los blogs en su vertiente más social ya que, en todo el mundo y para toda clase de públicos, muchos profesionales de la enseñanza llevan tiempo usándolos como herramientas de aprendizaje en sus clases. El edublog se sumaba a la ristra de variantes blogueras hacia 2002 y conectaba la educación con internet, la exploraba como recurso, la integraba como aula virtual y, con suerte y en manos de un buen maestro, formaba a futuros brokers de la información o, por lo menos, individuos autónomos no adocenados en la gestión del conocimiento. Aunque ya lo haya advertido el lector, he de apostillar que este último supuesto nos coloca en modo utopía. Apostillado queda.

 

Blogs enriquecidos y blogs para enriquecerse

Además de su naturaleza multimedia, que permite combinar archivos de texto con archivos de imagen y sonido, otra de las virtudes del blog es la capacidad interactiva que ha ido mejorando sus prestaciones: entradas dotadas con un permalink o url asignada para poder enlazarlas por separado, feeds para el seguimiento de las actualizaciones, blogrolls para controlar las preferencias, blogtracks para detectar las menciones…

Usados de forma individual o en su modalidad colaborativa, casi desde el inicio de su desarrollo, los blogs ya resultaban tan atractivos como jugosos desde el punto de vista económico. No tardó en presentarse la posibilidad de comercialización a través de plataformas como Blogadds en 2002. En menos de un año, de nuevo Google pone manos a la obra en esto de rentabilizar blogs y patenta el sistema Adsense que permite la contratación de publicidad afín.

Dicen los expertos que hoy, gracias a internet, el mercado se ha convertido en una conversación, una conversación entre de millones de interlocutores con trillones de mensajes que van engordando, terabyte tras terabyte, el contenido en las redes. Los blogs vinieron a ser los cuartos de estar o las salas de reuniones que posibilitaron estas conversaciones.

El blog es un transformer que no se detiene ni un momento. Lo mismo se reinventa en microblogs, que limitan a unos pocos caracteres la extensión de cada post y en cuya naturaleza se basó la red social Twitter aparecida en 2006, que cambia de apariencia a través de los videoblogs en los que el autor no postea textos sino videos. Otras variantes que han ido probando la suerte de ser adoptadas por los usuarios son: el openblog, el fotolog, el audioblog y el moblog (desde los teléfonos móviles).

Algunas de las modalidades, como los tumblelog, con su aspecto de libreta de notas o apuntes, sin necesidad de temática concreta, ni menús de edición u opción de comentario parecen ser la antítesis o, mejor dicho, una regresión del mismo blog del que derivan. Hasta 2007, estos híbridos de blog y microblog, definidos por los teóricos como líneas de consciencia online (¡) se indexaban en un sistema, llamado The Tumblelist, ya finiquitado. Pero miles de tumblelog supervivientes resisten en sus plataformas, Tumblr o Soup. Mientras escribía lo anterior he recordado que también tuve un blog en Tumblr pero, por lo que me alcanza la memoria, no llegó a granja en África. A duras penas a trastero olvidado en los suburbios de mi ciudad.

Tal como es capaz de desarrollarse a la contra, el blog también lo ha sido de crecer hacia a fuera del ámbito online, como se vio en 2009, cuando el consultor de comunicaciones Joshua Karp se empeñó en demostrar que la prensa en papel no tenía por qué desaparecer. A lo kamikaze, Karp publicó The Printed Blog un diario gratuito que se distribuyó gratuita y semanalmente en Chicago y San Francisco. Con poco más de cuatro páginas y copiando la compaginación de un blog, el rotativo llegó a acuerdos con unos 300 blogueros para publicar materiales de sus blogs. Pero la aventura recurrió a diversas fórmulas de financiación sin alcanzar el éxito pretendido.

 

Los blogs a la francesa y otras especialidades idiomáticas

Imposible negar, esconder o disimular la impronta estadounidense en la implantación y avances de internet. Pareciera que el resto del planeta se contentase con seguir utilizando palomas mensajeras o correos del zar. Aunque eso no sea así, andamos ya casi al final de este artículo, sin más espacio que estas líneas para hacer constaren acta que, por ejemplo, en los años 70, Francia implantó el sistema Minitel considerado por muchos como la hermana mayor de Internet. Una gran inversión desde el erario que permitía a los usuarios conversaciones grupales, reservar billetes o mirar las cuentas bancarias desde la terminal de sus teléfonos. Internet quebró esa grandeur y el destino no les deparó que un compatriota fuera el primero en publicar blogs online. Pero, hoy por hoy, son uno de los países europeos más adictos a bloguear sus cosas. Llenan antológicos directorios con los blogs de moda inspirados en la capital de la ídem o con los blogs utilizados por los jóvenes que quemaron más de 40.000 coches durante los disturbios de 2005 en la banlieue de París y de otras grandes ciudades francesas.

En el ámbito de lo hispano, se llegó al mundo bloguero en los minutos de descuento de siglo XX, pero se llegó. Un par de figuras destacadas, Carlos Tirado y Eduardo Arcos, impulsaron el fenómeno en el mundo hispanoparlante. El primero, mexicano afincado en Carolina del Norte, es el responsable de la Bitácora Tremendo. El segundo, ecuatoriano con residencia en México, creó el primer directorio de blogs, Rinconete.net, la empresa de nanomedios Hipertextual y el blog de tecnología ALT1040.

Yo, que me confieso adicta a la computadora desde el principio de mis tiempos adultos, he navegado principalmente, por gusto y por deformación profesional, por blogs literarios y de humanidades. Por eso, y aunque conozco sus trayectorias, no voy a hablaros de los blogueros españoles más famosos especializados en tecnología y comunicación online como Enrique Dans, Gemma Ferreres, Fernando Polo, Marc Vidal, Dolores Vela o Miguel Florido. Os hablaré de Ramón Buenaventura, un novelista español que llamó mi atención precisamente por eso, por ser un literato que se interesaba por el fenómeno internet y escribía sobre él en los dominicales de la época.

Hoy he vuelto a rastrearle en los buscadores para reencontrarme con su antigua página que bautizó como Librillo. Qué recuerdos. Por aquel entonces yo iba experimentando en Blogia y en La coctelera, ambos sistemas de administración de contenidos (CMS) en habla hispana que ya han pasado a mejor vida. Buenaventura, “afincado” en Blogger desde 2001, fue de los primeros que habló de blogs en España y, posiblemente, también su blog fuera uno de los primeros que se abrió en este país. Sin nostalgias, pero también sin acabar de percibir el tsunami que se avecinaba, vaticinó:

“Estamos ante un nuevo mundo. Pero tampoco conviene asustarse ni llorar por el fin de una época. Ninguna época termina de pronto. Como más arriba dije, pasarán decenios antes de que los cambios ganen un asentamiento mayoritario. Mientras tanto, los creadores irán habituándose a ellos, afinando sus herramientas de creación. Nada malo sucederá. Al contrario. Si tenemos en cuenta que parecidas revoluciones se están incubando o están creciendo ya en otros campos artísticos (la música, el cine, la radio, la televisión, etc.), creo que puede profetizarse, sin mucho riesgo, el advenimiento de una de las edades más creativas de la humanidad.

Puede que hasta los escritores españoles lleguemos a disfrutar de la ciencia. Es mucho imaginar, pero quién sabe.”

[Fragmento de Mínima enciclopedia del libro, 41. Internet y los hombres de letras (XVI)]

Actualmente, sigue escribiendo novelas y hundiendo la tecla como bloguero en su nuevo blog mientras su vieja bitácora adquiere aires de reliquia aunque se pueda rebañar aún en su plato de reflexiones. Reparemos en esta cita que figuraba al frente de la publicación:

«Ojalá dispusiera de frases no conocidas, de expresiones extrañas, en algún nuevo lenguaje jamás empleado antes, libre de repeticiones, de palabras rancias ya desgastadas por los antepasados», dijo Khakheperresenb, escriba egipcio, hace, más o menos, cuatro mil años.

Me agrada y me parece pertinente este recuerdo dedicado a los escribas egipcios. La visión de la escritura jeroglífica en las paredes y tablillas de tan lejana civilización ¿no guarda una semejanza remota con las páginas de código que subyacen tras la interfaz de nuestras pantallas? Y, rizando el rizo de la historia, ¿no serían los blogueros el eslabón perdido en la cadena hacia la descentralización de un poder comunicativo que, desde la antigüedad hasta nuestros días, pasando por el invento de Johannes Gutenberg, había pertenecido solo a unos pocos?

Sin suscriptores, la vida en la blogosfera no prospera

En el País de las Maravillas de los internautas, el otro lado del espejo está ocupado por la gran masa de lectores que en argot bloguero serían los seguidores y su variante más codiciada: los suscriptores. Ellos representan la parte de la potencial demanda que se manifiesta y/o materializa en un prosaico contador de visitas y/o, deseo confeso o no de todo bloguero, en un comentario. A pesar de la tan cacareada interactividad de mundo internet, los blogueros más activos saben muy bien que la fama cuesta y que hay que empezar a pagarla en cada nuevo post. Estando probada la existencia del seguidor incontinente que supera en cada comentario tres veces la extensión del post comentado, no están menos documentados los nutridos grupos de seguidores que se identifican a la perfección con el enano Mudito de Blancanieves.

Para la fidelización de la troupe seguidora, cada plataforma o programa ha desarrollado distintos mecanismos que se conocen como feeds. Es el sistema que nos permite recibir y leer cómodamente los titulares de las actualizaciones de los blogs que seguimos.  Muchos lectores de blogs utilizaban Google Reader o FeedDemon para no perderse ningún post de sus blogs favoritos, pero con gran disgusto de sus usuarios ambos dejaron de funcionar a partir del junio del 2013. Es uno de los riesgos de la red: los grifos de información pueden cerrarse súbitamente en cualquier momento por cualquier motivo. Los feeds más populares son RSS y Atom, pero el abanico de lectores es amplísimo y da para escoger: Feedly, Digg Reader, Pulse (W8), AOL Reader, Netvibes, G2Reader, FeedSpot, Good Noows, etc.

Otra forma activa de conseguir seguidores es la redifusión en redes sociales. Para facilitar la acción los gestores de contenido añaden plugins que permiten que se publiquen las actualizaciones de forma inmediata en el estado de Facebook, Twitter, Pinterest, Instagram o cualquiera de las redes sociales a las que conectemos nuestro blog. Como en el amor y la guerra, en los rankings de blogs todo vale, quien tiene un seguidor tiene un tesoro, dime cuántos followers tienes y te diré cuánto vale tu blog y subsiguientes remedos que, aunque paródicos, en el fondo son leyes de la blogosfera. La más útil en cuestión de seguidores:  más vale dirección de mail en mano que cien visitas volando, o sea, nada como el formulario online para engordar la lista de correo a la que luego poder enviar nuestros posts.

 

Todo lo que empieza ¿termina?

Este texto, por lo menos, sí. ¿La vida útil de los blogs? Corazón en la mano, no lo sé. No lo sabe nadie. En un momento en que se repite hasta la saciedad que el contenido es el rey sería de suponer que no hay fin cercano. En este mismo momento, el formato super estelar de ese contenido reinante no es textual sino visual. Fotos, gifs y, sobre todo, video, mucho video. El video parece ser nuestro nuevo lenguaje natural. En 2018 ya acapara casi tres cuartas partes de todo el tráfico online y consigue ser compartido un 1200% más que los hipervínculos creados en formato texto. Nicola Mendelsohn, vicepresidente de Facebook Europa, ¿se pasó de frenada al asegurar que en cinco años la red sería video al ciento por ciento? ¿Habrá tenido en cuenta este hombre la brecha tecnológica en el mundo?

Bueno, como soy persona de palabra, en plural y en singular, voy a pensar que seguiremos necesitando textos para un sistema basado en la hipertextualidad o que incluso los videos necesitarán que alguien los escriba primero en forma de idea o guión. Y a lo mejor sucederá como parece que puede suceder con los coches, que nos montaremos las storytellings blogueras en un híbrido de texto e imagen.

Puede que para una conclusión más efectista haya que ponerse un poco apocalíptico con el futuro de los blogs. Por aquello de que si imaginamos lo peor tal vez lo malo que venga nos parecerá solo regular. Pues empiezo sin tardar el epitafio:

¿Os podéis creer que tener un blog personal está pasando de moda? Como lo oís. Un blog, me sabe mal decirlo a estas alturas de artículo, es algo un poco viejuno. Pero lo mismo le pasa a un perfil de Facebook. Ahora la gente está enganchada a YouTube y sus youtubers y a Instagram y sus instagramers… en definitiva, a la nueva tribu dominante de los influencers. Tecno gurús aparte, si tienes más de 30 años y, si y solo si, cuentas con cierto predicamento mediático puede que tengas un blog y puede que te lean. Puede que seas la periodista Elvira Lindo. ¿Elvira Lindo tiene un blog? La periodista Mercedes Milá lo tiene o lo tuvo. El título era Lo que me sale del bolo. Y hablaba de las cosas que sucedían en su programa de TV, Gran Hermano. Big Brother y los blogs, qué gran tema. Aunque ahora no me desviaré, no. Me centro en buscar en Google “blog” a secas. Después de las definiciones de Wikipedia y un puñadito de anuncios patrocinados, el que aparece en primeras posiciones es el blog de Sara Carbonero, periodista deportiva y esposa del jugador de futbol Iker Casillas. Y bellezón mediático, todo hay que decirlo. Con el blog alojado en el portal de la revista de moda ELLE. Eso hay que decirlo también, porque no es blog todo lo que reluce.

Si la búsqueda se realiza en inglés, la situación no cambia demasiado pero el blog más visitado es HuffingtongPost. Desde 2005 surte de noticias en mundo anglohablante, aunque ya existen versiones para Alemania, España, Francia, Italia, Japón y Magreb. Un blog de actualidad internacional que fue comprado por la macro empresa de servicios de internet y medios, AOL. Su liderazgo, no nos engañemos, lo ostenta seguido muy de cerca por grandes Celebrity Gossips Bloggers a poca distancia de los Fashion Bloggers, con los suculentos Food Bloggers pisándoles los talones y los Tech Bloggers yendo a la par con los mejores Travel Bloggers.

Viñeta de Mauro Entrialgo perteneciente a la serie Interneteo y Aparatuquis realizada para EL PAIS en 2007

Un consejo os doy. De mí para vosotros. Ser bloguero es cansado. Y si no le sacas un partido directo, (es decir, monetario) cansa más. Si tecleas en Google “cómo ganar dinero con un blog” aparecen 12.000.000 millones de resultados solo en castellano.

El blog personal, sin voluntad, sin objetivo concreto o sin financiación, es bastante caducifolio. Pues claro, quién se va a liar a escribir líneas y más líneas cuando, en cuestión de segundos, puedes publicar una foto con el cuello torcido, los morritos hinchados, el culo en pompa (ellas) o la ceja levantada, el pecho palomo y las piernas espatarradas (ellos). Eso tiene mucho likes y mucho down. No obstante, si de verdad lo tuyo es colgar fotos de lo que sea y tienes el don de sabértelo camuflar con una historia que enganche a la gente pues vas e influyes. No debe amilanarte que cada vez esté más complicado despuntar y pertenecer al Olimpo de los social influencer.

Para suerte del resto de los mortales, ser un seguidor y poner likes a mansalva está al alcance de todo poseedor de un smartphone. Ser liker de nacimiento es más sencillo. Solo hay que hacer pesas de índice o pulgar. Ejercitar los dedos. O tener un tic. El tic de dejar que tu ojo piense por ti.

Me iba a despedir hasta el 31 de agosto fecha dedicada, desde el año 2006 y por capricho del bloguero israelí Nir Ofir, a ser Día Internacional del Blog. Él propuso convertir en tradición que los blogueros enviaran cinco invitaciones de cinco blogs de diferentes temáticas a cinco contactos diferentes. Pero la verdad es que el Día del Blog apenas se celebra. Da que pensar.

Pepi Bauló, bloguera a tiempo parcial y/o para La Térmica.